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A la antigua y con orgullo: por qué en Camp Mákemáke seguimos con lo clásico

  • colerj
  • 21 sept 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 28 sept 2025


En Camp Mákemáke somos un poco distintos.


Mientras todo el mundo corre detrás de pantallas cada vez más rápidas, atención cada vez más corta y notificaciones constantes, nosotros elegimos otro camino: uno lleno de hilos de volantines, senderos por los esteros, carreras en sacos y juegos que no necesitan Wi-Fi para ser inolvidables.

No queremos seguir modas, sino mantener lo que realmente importa.Y sí, estamos orgullosos de hacer las cosas a la antigua.


¿Por qué lo hacemos “a la antigua”?

Porque funciona.Porque es lo más real que hay.Porque los niños lo necesitan ahora más que nunca.

Creemos en juegos que no necesitan cargador. En conversaciones que no requieren Wi-Fi. En entretención que nace de la imaginación, no de algoritmos. En Campamento Mákemáke hacemos yoyó, hulahop, tejido con los dedos, volamos volantines, jugamos con dados y cartas, tocamos instrumentos y corremos carreras en sacos y tira y afloja. No porque estemos anclados en el pasado, sino porque estas actividades que no pasan de moda construyen algo que las pantallas no pueden: conexión, creatividad, coordinación y confianza.


Lo que hace a Camp Mákemáke a la antigua (¡y bacán!)

Juegos clásicos para estar en movimientoJugamos “Simón dice”, carreras en sacos, tira y afloja, juegos de relevos, tres en línea, captura la bandera y búsquedas del tesoro por el bosque. Juegos simples, llenos de energía, que despiertan risas, trabajo en equipo y la justa competencia entre amigos.

Juguetes y herramientas que nunca pasan de modaLos niños hacen girar yoyós, dan vueltas con hulahops, lanzan bolsas de frijoles, vuelan volantines y se desafían en juegos de canicas, jacks o tres en línea en la tierra. Son juguetes que duran y habilidades que se quedan para toda la vida.

Juegos de azar, estrategia y destrezaSacamos los dados y las cartas todos los días. Ya sea “Ve a pescar”, “Ochos locos”, “Yahtzee” o un juego inventado en el momento, estos son momentos de interacción real y pura diversión.

Artesanía y manualidades hechas a manoTrabajamos con lana, pegamento, tijeras, hilo, palitos, cuentas, telas, pintura y todo lo que encontremos. Desde tejido con los dedos y teñidos hasta collage y arte inspirado en la naturaleza, todo se trata de crear algo con nuestras propias manos.

Juegos de palmadas, rimas y trabalenguasLos niños enseñan y aprenden juegos de palmadas, se desafían con trabalenguas y conocen rimas clásicas que han pasado de generación en generación, porque jugar también es contar historias.

Disfraces y juegos de fantasíaUn día eres un animal del bosque, otro un pirata, un explorador espacial o hasta un sándwich parlante. Con baúles llenos de disfraces y una cultura que celebra la diversión, nuestros campistas inventan mundos enteros y se sumergen en ellos.

Coreografías y shows de campamento¿Tienes un paso de baile nuevo? ¿Quieres inventar uno? Los niños crean sus propias rutinas, inventan canciones y las comparten en las fogatas o solo por diversión. Sin presión, sin luces, solo pura alegría.

Limericks, poesía y juegos con palabrasEscribimos limericks chistosos, haikus sentidos, canciones de campamento y poemas colaborativos. Creemos que el lenguaje también es un espacio para jugar y que todas las voces tienen su lugar.

Música y cantos junto a la fogataPor la noche nos juntamos alrededor del fuego con guitarras, ukeleles, tambores y nuestras voces. Cantamos canciones clásicas y recién inventadas, compartimos historias y escuchamos mientras salen las estrellas. También nos encanta cantar en el bus y mientras caminamos, porque las canciones de campamento van donde vayamos.

Naturaleza todos los díasNuestros campistas duermen en carpas bajo los árboles, no en cabañas, y despiertan con el sonido del viento y los pájaros. Pasamos los días caminando por esteros, buscando ranas, mirando bajo las piedras, tirando piedras que saltan en el agua y construyendo fuertes con palos y hojas.


Sin pantallas. Punto.

En Camp Mákemáke hay una regla clara: no se permiten celulares, tablets ni ningún tipo de pantalla.

Esto ayuda a que los niños se concentren en el mundo que los rodea: en las personas que están con ellos, en los juegos que juegan y en la naturaleza que exploran.

Sin pantallas, los niños disfrutan más conversaciones reales, más risas compartidas y más momentos de creatividad y conexión. Es una libertad tranquila que deja que la niñez se desarrolle de forma natural.


La magia de lo simple y con corazón

No estamos en contra de la tecnología. Estamos a favor de la niñez.

Queremos que los niños sepan lo que se siente cuando:


  • Inventas una rutina de baile solo por diversión

  • Encuentras una rana bajo una piedra

  • Escribes un poema y lo escuchas en voz alta

  • Ganas un juego de jacks

  • Pierdes una partida de cartas y te ríes igual

  • Vuelas un volantín tan alto que se pierde en el cielo

  • Duermes en una carpa después de cantar alrededor del fuego

  • Tirar piedras que saltan en el estero y construir fuertes en el bosque

  • Cantar canciones de campamento a todo pulmón en el bus y en el camino


Estas no son solo actividades. Son recuerdos en construcción: habilidades, historias y amistades que duran mucho después que termina el verano.

Así que sí, somos a la antigua. Y estamos orgullosos de eso.Porque lo mejor de la niñez no necesita actualizarse.Solo necesita espacio para crecer.

 
 
 

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