Por qué dejé la docencia para crear un campamento de verano
- colerj
- 28 sept 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 oct 2025

por Rebecca Cole
Fundadora y directora, Camp Mákemáke
Después de más de una década enseñando Inglés y Teatro — y siendo Jefa de Departamento en The Grange School en Santiago — tomé una decisión que sorprendió a muchos: dejé el aula.
No para cambiarme de colegio, ni para irme al extranjero. Sino para mudarme a un campo.
No a cualquier campo — sino al campo orgánica de arándanos de la familia de mi marido, una campo de 700 hectáreas en la región del Maule. Al principio llegué buscando paz y tranquilidad, un ritmo de vida más calmado, lejos del ruido de la ciudad. Quería construir algo especial para mis propios hijos, un lugar donde pudieran crecer, aprender y conectar con la naturaleza.
Pero pronto me di cuenta de que esa magia no era sólo para mi familia. Era algo que quería compartir.
Eso se convirtió en Camp Mákemáke.
Del aula a la fogata
Siempre me ha encantado enseñar. No hay nada como ver a un estudiante brillar con confianza al actuar un monólogo, escribir un ensayo o encontrar su voz en un segundo idioma. Pero también sabía que el aprendizaje más potente pasa fuera del aula — en la naturaleza, en la amistad, en el juego.
Eso lo confirmé cuando trabajé en Camp Waukeela, un campamento legendario para niñas en los bosques de New Hampshire, EE.UU. Fue una de las experiencias más transformadoras de mi vida. En Waukeela vi cómo el campamento puede moldear el carácter, aumentar la confianza y crear amistades para toda la vida — sin tecnología ni presión, solo conexión sincera y diversión.
Camp Waukeela plantó la semilla.
Años después, encontré el terreno ideal para hacerla crecer — aquí mismo, en el Maule.
Un campamento diferente
Hoy, Camp Mákemáke es el único campamento bilingüe de verano en Chile ubicado en una finca orgánica. Recibimos a niños y jóvenes de todo Chile (y del extranjero) para que pasen una semana inmersos en la naturaleza — y en el idioma.
Los campistas navegan en kayak, cocinan, hacen caminatas, montan a caballo, actúan, construyen, cantan y aprenden — todo mientras mejoran su inglés o español de forma natural, a través del juego y la comunidad. Los mayores participan en programas de liderazgo, los más pequeños en exploraciones guiadas. Cada actividad está diseñada para fomentar la confianza, la comunidad y la curiosidad.
No es colegio — es algo distinto. Y funciona.
Por qué esto importa
En un mundo cada vez más digital, ansioso y desconectado, creo que necesitamos experiencias reales más que nunca. El campamento es uno de los últimos lugares donde los niños pueden:
Desconectarse
Hablar libremente
Probar y equivocarse sin miedo
Hacer amigos cara a cara
Liderar sin temor
Y para quienes aprenden dos idiomas, es un cambio total. Hemos visto a campistas pasar de tímidos a fluidos en cuestión de días — no por presión, sino porque están divirtiéndose, inmersos en comunidad y cariño.
De Waukeela a Mákemáke
Camp Waukeela me enseñó lo mágico que puede ser un campamento. Camp Mákemáke es mi forma de traer esa magia a casa — con un espíritu chileno, un toque bilingüe y una fuerte conexión con la tierra.
Cantamos alrededor del fogón. Caminamos por el bosque. Preparamos pasteles con los arándanos que cultiva mi marido. Y cada campista, sin importar de dónde venga, encuentra algo para toda la vida aquí.
Únete a nosotros
En enero y febrero de 2026 tendremos otra temporada de Camp Mákemáke — y espero que consideres unirte, ya sea como familia buscando algo distinto, o simplemente con curiosidad por este viaje.
Puede que haya dejado el aula, pero nunca dejé de enseñar. Y Camp Mákemáke se ha convertido en el aula más significativa que he conocido — construida no con paredes, sino con árboles, ríos, fogatas y sueños.
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