Por qué el tiempo lejos de casa es uno de los mejores regalos que puedes darle a tu hijo
- colerj
- 10 sept 2025
- 3 Min. de lectura

Como padres, estamos profundamente involucrados en la vida de nuestros hijos. Los acompañamos, los guiamos, los cuidamos. Queremos lo mejor para ellos. Pero a veces, uno de los regalos más poderosos que podemos ofrecerles es algo más simple: espacio.
Espacio para crecer. Para intentar. Para ser.
En Camp Mákemáke, hemos visto una y otra vez cómo unos pocos días lejos de casa—en un entorno seguro, natural y lleno de experiencias reales—pueden transformar la seguridad y la autonomía de un niño.
Aquí te contamos por qué ese tiempo “lejos” es tan valioso, y por qué Mákemáke es el mejor lugar para vivirlo.
Un entorno natural que despierta la curiosidad
Camp Mákemáke está ubicado en una granja orgánica de arándanos, rodeado de naturaleza viva, aire puro y paisajes que invitan a la exploración. Es un lugar sin pantallas, sin ruido, sin apuros.
Solo cielo abierto, árboles, caminos de tierra, y la libertad de jugar y descubrir.
Los niños se despiertan con el canto de los pájaros, no con alarmas. Vuelven a conectarse con los ritmos de la naturaleza y, al hacerlo, muchas veces también se reconectan consigo mismos.
Independencia con contención
Para muchos, Mákemáke es su primera experiencia lejos de casa. Y aunque eso puede parecer un gran paso, aquí lo acompañamos con cariño, experiencia y presencia constante.
Los niños ganan seguridad al tomar decisiones acordes a su edad:Elegir actividades, hacer nuevos amigos, resolver desafíos cotidianos.
Todo esto en manos de un equipo bilingüe de primer nivel, que incluye docentes y educadores con experiencia en algunos de los mejores colegios de Chile. Ellos saben cuándo guiar, cuándo dejar explorar, y cómo cuidar a cada niño con cercanía y respeto.
Una experiencia verdaderamente sana y consciente
En Mákemáke, cada detalle está pensado. Desde la comida hasta los valores que promovemos, buscamos entregar una experiencia coherente, saludable y significativa.
Las comidas son frescas, nutritivas y preparadas con cariño, muchas veces con ingredientes de la misma granja.
Las actividades equilibran el movimiento, la creatividad, la colaboración y la calma.
Y, sobre todo, se cultiva el respeto: por la naturaleza, por los demás y por uno mismo.
En esta simpleza, los niños florecen.Porque lo real tiene un valor que no se olvida.
Un crecimiento que perdura
En Camp Mákemáke, hemos visto a niños tímidos tomar la palabra, a los más inquietos encontrar calma, y a muchos descubrir capacidades que ni ellos sabían que tenían.
El campamento es más que diversión. Es un espacio de desarrollo, donde los aprendizajes emocionales y sociales surgen de manera natural.
Y lo que los niños se llevan de aquí—confianza, empatía, autonomía—se queda con ellos mucho después del último día.
Pero por sobre todo… lo que más los hace volver son las amistades
Pregúntale a cualquier campista por qué quiere volver, y la respuesta es siempre la misma:“Porque mis amigos están allá.”
Las amistades que se forman en el campamento son diferentes. En solo una semana, los niños crean lazos profundos, auténticos, duraderos.
Ríen juntos, se apoyan, comparten aventuras, y se despiden con abrazos que prometen reencuentros.
Esas amistades son verdaderas.Y muchas veces, para toda la vida.
Un mensaje final para los padres
Enviar a tu hijo al campamento—aunque sea por unos días—puede ser un paso importante. Pero también es un acto de confianza, y un regalo.
El regalo de la independencia, de la conexión con la naturaleza, de conocerse a sí mismo en un entorno distinto.
En Camp Mákemáke, no solo cuidamos a tu hijo. Le damos un espacio para crecer, jugar, explorar, y construir recuerdos que llevarán siempre en el corazón.
Conoce nuestras próximas sesiones y sé parte de esta comunidad que crece con cada verano.Te esperamos con los brazos abiertos.
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