Un Toque de Magia: Por Qué el Juego Imaginativo Importa en Camp Mákemáke
- colerj
- 11 sept 2025
- 2 Min. de lectura

Un Toque de Magia: Por Qué el Juego Imaginativo Importa en Camp Mákemáke
En un mundo lleno de horarios, pantallas y rutinas estructuradas, hay algo realmente especial en darle a los niños y niñas el espacio para creer en un poquito de magia.
En Camp Mákemáke creemos que la infancia debe estar llena de imaginación, asombro y juegos que vayan más allá de lo cotidiano. Por eso, nos preocupamos de que cada día tenga un toque de fantasía y juego simbólico—momentos donde los campers pueden entrar en un mundo misterioso, creativo y, a veces, incluso un poco mágico.
Y no es casualidad.
Nuestra directora del campamento es profesora de teatro, y viene de una familia con tradición en el arte de contar historias. Esa esencia está en el corazón de todo lo que hacemos. El teatro, la creatividad y el relato no son solo actividades sueltas: están presentes en el ritmo diario del campamento. Ya sea inventando personajes, resolviendo misterios o simplemente poniéndose un disfraz “porque sí”, el juego imaginativo siempre está vivo en Mákemáke.
De hecho, tenemos una sala de disfraces enorme, llena hasta el techo con ropas de fantasía, maquillaje teatral y accesorios absurdos—desde dedos ensangrentados falsos hasta pollos inflables gigantes, sombreros de pirata, capas de superhéroe y pelucas con más brillo que lógica. Es un verdadero tesoro que provoca risa, creatividad y transformación.
Muchas veces, la vida de los niños y niñas está tan llena de actividades estructuradas y metas académicas que casi no queda espacio para simplemente jugar, imaginar, o buscar hadas en el bosque. En Camp Mákemáke, hacemos espacio para todo eso, porque creemos que no es solo encantador: es fundamental.
Aquí, los niños y niñas pueden inventar historias, transformarse en personajes locos, y descubrir quiénes son—sin presión, y sin pantallas. Pueden ser ridículos, serios, mágicos, traviesos o lo que se les ocurra ser.
Porque la infancia es corta. La magia no dura para siempre—pero mientras está, creemos que hay que vivirla con intensidad, con libertad y con un poco de brillo en el aire.En Camp Mákemáke, abrimos ese espacio mágico—porque así es como, de verdad, debería sentirse la infancia.
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