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  • ¡A Jugar! Juegos de Teatro que Prenden el Círculo en el Campamento

    En el campamento no necesitamos pantallas ni aparatos para pasarlo bien — solo un grupo de personas en círculo, un poco de imaginación y muchas ganas de reírnos. Los juegos de teatro  son una parte fundamental del espíritu campestre: nos ayudan a soltarnos, conocernos mejor y disfrutar juntos haciendo el ridículo (¡en el buen sentido!). Acá te dejamos algunos de los juegos más populares  que jugamos en el campamento — todos probados y aprobados por generaciones de campers felices: YEEHAW ¿Cómo se juega? Los participantes se colocan en un círculo y van pasando la “energía” usando diferentes movimientos temáticos del viejo oeste. Cada uno tiene su propia regla: Yeehaw : Gesto grande con el lazo hacia la persona al lado (sigue en la misma dirección) Hoe Down : Doblar una rodilla y poner un puño dentro del otro (cambia de dirección) Hay Barn : Brazos en alto formando un techo (se salta a una persona) Cowgirl : Manos en la cintura y gritar “¡Cowgirl!” con actitud (se saltan dos personas) Si alguien se equivoca, se confunde o se demora demasiado, queda fuera. Pero la verdad es que casi nadie se preocupa por ganar... ¡porque estamos todos riéndonos! ZIP ZAP BONG ¿Cómo se juega? Juego rápido y en círculo donde se va pasando la energía diciendo: ZIP : hacia la persona a tu derecha ZAP : hacia la izquierda BONG : a cualquier persona al otro lado del círculo Si te equivocas o dudas, ¡fuera! Hay que estar atento y actuar altiro. BULLET CLAP ¿Cómo se juega? Todos en círculo. El grupo mantiene un ritmo constante de dos palmadas: clap-clap . Una persona empieza y “dispara” el ritmo apuntando a otra persona durante el clap-clap . Esa persona debe continuar el ritmo y apuntar a alguien más, ¡sin perder el ritmo! Si alguien se atrasa, pierde el ritmo o se desconcentra, queda eliminado. ZOMBIE ¿Cómo se juega? Este juego se usa para aprender los nombres . Una persona es el zombie y se mueve lentamente hacia otro jugador. Esa persona debe decir el nombre de alguien más antes  de que el zombie lo toque. Si lo logra, el zombie se gira hacia el nuevo nombre. Si no... se transforma en zombie. 21 ¿Cómo se juega? Jugadores en círculo cuentan del 1 al 21. Pero hay reglas especiales: Si dices un número , sigue el turno en orden Si dices dos números seguidos , se salta a una persona Si dices tres números , se cambia la dirección del juego Quien dice “21” queda eliminado. Luego el grupo comienza otra vez desde el 1. Se puede jugar en equipos y hasta hacer estrategia para que otro diga el 21. EL JUEGO DE LOS NOMBRES (Con Movimiento) ¿Cómo se juega? Cada persona dice su nombre junto con un movimiento (por ejemplo: “¡Soy la Jose!” con un paso de baile). El grupo responde repitiendo el nombre y copiando el movimiento: “¡Es la Jose!” SPLAT (Versión Seca y Versión Mojada) Versión seca: Una persona está al centro y apunta a alguien gritando “¡SPLAT!”. Esa persona debe agacharse rápidamente. Las dos personas a su lado deben girar y gritar “SPLAT” entre ellas. El que reacciona más lento, queda fuera. Versión con agua: ¡La misma dinámica, pero con agua! Se pueden usar globos, botellas con spray o baldes pequeños. Quien pierde, se moja. Y sí: se moja harto . JUSTA DE CINTA MASKING ¿Cómo se juega? Dos personas se enfrentan cara a cara. Cada una tiene una bolita de cinta masking pegada en la punta de la nariz . El objetivo es sacarle la cinta al otro usando solo tu nariz . ¡Nada de manos! El que pierde se tiene que parar detrás del ganador , ponerle las manos en los hombros y unirse a su “equipo”. A medida que se juegan más duelos, los perdedores se van sumando a la fila, formando una especie de comparsa o conga gritando el nombre del ganador . ¿Por Qué Jugamos Estos Juegos? Estos juegos no son solo para reírse — también ayudan a: Romper el hielo de forma natural Aprender nombres sin presión Fomentar la confianza y la expresión Practicar concentración y reacción rápida Sentirse parte del grupo desde el primer día Así que si escuchas a alguien gritar “¡Hay Barn!” o ves a un zombie avanzando lento en medio del pasto, no te asustes: es solo otro momento épico del campamento. ¿Conoces algún juego que deberíamos probar? ¡Cuéntanos y lo sumamos al círculo!

  • A la antigua y con orgullo: por qué en Camp Mákemáke seguimos con lo clásico

    En Camp Mákemáke somos un poco distintos. Mientras todo el mundo corre detrás de pantallas cada vez más rápidas, atención cada vez más corta y notificaciones constantes, nosotros elegimos otro camino: uno lleno de hilos de volantines, senderos por los esteros, carreras en sacos y juegos que no necesitan Wi-Fi para ser inolvidables. No queremos seguir modas, sino mantener lo que realmente importa.Y sí, estamos orgullosos de hacer las cosas a la antigua. ¿Por qué lo hacemos “a la antigua”? Porque funciona.Porque es lo más real que hay.Porque los niños lo necesitan ahora más que nunca. Creemos en juegos que no necesitan cargador. En conversaciones que no requieren Wi-Fi. En entretención que nace de la imaginación, no de algoritmos. En Campamento Mákemáke hacemos yoyó, hulahop, tejido con los dedos, volamos volantines, jugamos con dados y cartas, tocamos instrumentos y corremos carreras en sacos y tira y afloja. No porque estemos anclados en el pasado, sino porque estas actividades que no pasan de moda construyen algo que las pantallas no pueden: conexión, creatividad, coordinación y confianza. Lo que hace a Camp Mákemáke a la antigua (¡y bacán!) Juegos clásicos para estar en movimiento Jugamos “Simón dice”, carreras en sacos, tira y afloja, juegos de relevos, tres en línea, captura la bandera y búsquedas del tesoro por el bosque. Juegos simples, llenos de energía, que despiertan risas, trabajo en equipo y la justa competencia entre amigos. Juguetes y herramientas que nunca pasan de moda Los niños hacen girar yoyós, dan vueltas con hulahops, lanzan bolsas de frijoles, vuelan volantines y se desafían en juegos de canicas, jacks o tres en línea en la tierra. Son juguetes que duran y habilidades que se quedan para toda la vida. Juegos de azar, estrategia y destreza Sacamos los dados y las cartas todos los días. Ya sea “Ve a pescar”, “Ochos locos”, “Yahtzee” o un juego inventado en el momento, estos son momentos de interacción real y pura diversión. Artesanía y manualidades hechas a mano Trabajamos con lana, pegamento, tijeras, hilo, palitos, cuentas, telas, pintura y todo lo que encontremos. Desde tejido con los dedos y teñidos hasta collage y arte inspirado en la naturaleza, todo se trata de crear algo con nuestras propias manos. Juegos de palmadas, rimas y trabalenguas Los niños enseñan y aprenden juegos de palmadas, se desafían con trabalenguas y conocen rimas clásicas que han pasado de generación en generación, porque jugar también es contar historias. Disfraces y juegos de fantasía Un día eres un animal del bosque, otro un pirata, un explorador espacial o hasta un sándwich parlante. Con baúles llenos de disfraces y una cultura que celebra la diversión, nuestros campistas inventan mundos enteros y se sumergen en ellos. Coreografías y shows de campamento ¿Tienes un paso de baile nuevo? ¿Quieres inventar uno? Los niños crean sus propias rutinas, inventan canciones y las comparten en las fogatas o solo por diversión. Sin presión, sin luces, solo pura alegría. Limericks, poesía y juegos con palabras Escribimos limericks chistosos, haikus sentidos, canciones de campamento y poemas colaborativos. Creemos que el lenguaje también es un espacio para jugar y que todas las voces tienen su lugar. Música y cantos junto a la fogata Por la noche nos juntamos alrededor del fuego con guitarras, ukeleles, tambores y nuestras voces. Cantamos canciones clásicas y recién inventadas, compartimos historias y escuchamos mientras salen las estrellas. También nos encanta cantar en el bus y mientras caminamos, porque las canciones de campamento van donde vayamos. Naturaleza todos los días Nuestros campistas duermen en carpas bajo los árboles, no en cabañas, y despiertan con el sonido del viento y los pájaros. Pasamos los días caminando por esteros, buscando ranas, mirando bajo las piedras, tirando piedras que saltan en el agua y construyendo fuertes con palos y hojas. Sin pantallas. Punto. En Camp Mákemáke hay una regla clara: no se permiten celulares, tablets ni ningún tipo de pantalla. Esto ayuda a que los niños se concentren en el mundo que los rodea: en las personas que están con ellos, en los juegos que juegan y en la naturaleza que exploran. Sin pantallas, los niños disfrutan más conversaciones reales, más risas compartidas y más momentos de creatividad y conexión. Es una libertad tranquila que deja que la niñez se desarrolle de forma natural. La magia de lo simple y con corazón No estamos en contra de la tecnología. Estamos a favor de la niñez. Queremos que los niños sepan lo que se siente cuando: Inventas una rutina de baile solo por diversión Encuentras una rana bajo una piedra Escribes un poema y lo escuchas en voz alta Ganas un juego de jacks Pierdes una partida de cartas y te ríes igual Vuelas un volantín tan alto que se pierde en el cielo Duermes en una carpa después de cantar alrededor del fuego Tirar piedras que saltan en el estero y construir fuertes en el bosque Cantar canciones de campamento a todo pulmón en el bus y en el camino Estas no son solo actividades. Son recuerdos en construcción: habilidades, historias y amistades que duran mucho después que termina el verano. Así que sí, somos a la antigua. Y estamos orgullosos de eso.Porque lo mejor de la niñez no necesita actualizarse.Solo necesita espacio para crecer.

  • Cómo Camp Mákemáke, un campamento de verano en la region del Maule, Trae a Chile una Querida Tradición Norteamericana

    Cada verano en Norteamérica ocurre algo verdaderamente especial. En Estados Unidos y Canadá, millones de niños y niñas dejan atrás sus rutinas, las pantallas... e incluso a sus papás, para vivir unas semanas inolvidables en campamentos de verano. Mucho más que una simple actividad recreativa, el campamento es una tradición profundamente arraigada en la cultura norteamericana—una experiencia que ha formado generaciones a través de la amistad, la independencia, la resiliencia y el sentido de comunidad . En el campamento, los niños se desconectan de la tecnología y se reconectan con la naturaleza , consigo mismos y con los demás. Caminan por bosques, nadan en ríos o lagos, cantan alrededor de la fogata y duermen bajo las estrellas. Ganan confianza, enfrentan desafíos y descubren quiénes son—fuera del colegio y lejos de su zona de confort. Hoy, esa misma experiencia transformadora llega a Chile , adaptada especialmente para las familias chilenas, con el sello único de Camp Mákemáke . Una Tradición con Historia: Cómo Nacieron los Campamentos de Verano La tradición del campamento comenzó en Norteamérica a fines del siglo XIX , en un contexto marcado por el crecimiento de las ciudades y los cambios en la educación. Padres y educadores empezaron a preocuparse de que los niños estuvieran perdiendo el contacto con la naturaleza y con formas más auténticas de aprendizaje. Así nacieron los primeros campamentos: como una forma de sacar a los niños del ambiente urbano, fomentar la vida al aire libre y desarrollar el carácter a través del contacto con la naturaleza. Con el tiempo, estos espacios evolucionaron y se transformaron en lo que conocemos hoy: lugares donde los niños no solo juegan, sino que crecen emocional, social e intelectualmente . Actualmente, hay miles de campamentos de verano en Estados Unidos y Canadá, y millones de niños participan cada año. Es una tradición que sigue vigente y que sigue marcando infancias de manera profunda y positiva. Una Experiencia Nueva para las Familias Chilenas En Chile, esta idea aún es nueva, y es completamente normal que algunos padres y madres sientan dudas: ¿Estará bien sin mí? ¿Lo va a disfrutar? ¿Es seguro? Camp Mákemáke  fue creado precisamente pensando en eso. Nuestro programa de seis días  ofrece una primera experiencia intensa, segura y emocionante, que rescata lo mejor de la cultura de campamentos norteamericana, pero en un formato adaptado a las realidades y expectativas de las familias chilenas. Naturaleza: El Entorno Perfecto para Crecer La naturaleza no es solo el escenario del campamento—es parte esencial de la experiencia. Ubicado en un entorno natural privilegiado, Camp Mákemáke invita a los niños a reconectarse con el aire libre, a jugar sin horarios fijos ni pantallas, a explorar, ensuciarse, observar y descubrir. Dormir en carpa, ver las estrellas, caminar por senderos—todo eso ayuda a desarrollar confianza, calma, creatividad y autonomía . En la naturaleza, los niños crecen sin darse cuenta. Inglés de Manera Natural y Divertida Uno de los grandes beneficios de Camp Mákemáke es que toda la experiencia se vive en inglés . No se trata de clases, ni de repetir vocabulario. Aquí los niños usan el idioma en contextos reales, cotidianos y significativos: en los juegos, en las comidas, en las dinámicas de grupo y en las conversaciones con monitores y compañeros. Es la forma ideal de mantener activo el inglés durante las vacaciones , ganar confianza y llegar mejor preparados al regreso a clases. Salir de la Burbuja: Nuevas Caras, Nuevas Perspectivas En el colegio, muchos niños pasan años con los mismos compañeros y en círculos sociales conocidos. En el campamento, en cambio, se encuentran con niños y niñas de otros colegios, otras ciudades e incluso de otros países . Esa diversidad enriquece la experiencia. Fomenta la empatía, el respeto por las diferencias, y la capacidad de adaptarse a nuevos grupos. Las amistades que nacen en el campamento muchas veces trascienden las fronteras—sociales, geográficas y culturales. Seis Días que Dejan Huella En solo seis días, los cambios son notables. Los niños vuelven a casa: Más seguros de sí mismos Más independientes Más conectados con la naturaleza Más sueltos y confiados en inglés Más abiertos a nuevas personas y experiencias Y casi siempre, vuelven preguntando: ¿Cuándo es el próximo? Camp Mákemáke: Mucho Más que un Campamento En Camp Mákemáke ofrecemos más que diversión. Ofrecemos una experiencia profunda, transformadora y enriquecedora, inspirada en lo mejor de los campamentos de verano de Estados Unidos y Canadá, y adaptada con cariño a las familias chilenas. ✔ Inmersión en la naturaleza ✔ Práctica real y significativa de inglés ✔ Crecimiento personal y emocional ✔ Amistades entre distintos colegios, regiones y culturas ✔ Un entorno seguro, guiado y lleno de buena energía Los cupos son limitados. Reserva hoy y regálale a tu hijo o hija un verano que no va a olvidar.

  • Mi hijo no habla inglés — ¿Va a estar bien en Camp Mákemáke?

    Sí. Va a estar bien, y no necesita hablar inglés para disfrutar del campamento ni para sentirse parte del grupo. En Camp Mákemáke recibimos niños y niñas de distintos lugares y con distintos idiomas. La mayoría de nuestros campistas son chilenos y hablan español entre ellos durante todo el día.  Eso es completamente normal, y está absolutamente bien. No pedimos que los niños hablen inglés para participar ni para pasarlo bien. El idioma no es un requisito para vivir el campamento. ¿Por qué Camp Mákemáke funciona para niños que no hablan inglés? La mayoría de los niños habla español Como la mayoría de los campistas son chilenos, el español es el idioma que más se habla en el día a día. Para niños y niñas que hablan español, esto significa que podrán comunicarse con sus compañeros sin problema desde el primer día. Si tu hijo o hija habla otro idioma y no mucho español o inglés, también los vamos a acompañar. Nuestro equipo está acostumbrado a trabajar con grupos diversos y sabe cómo comunicarse de manera clara usando gestos, ejemplos y apoyo individual cuando es necesario. Grupos pequeños y monitores que acompañan Cada niño y niña forma parte de un grupo pequeño (una “carpa”), con monitores que están con ellos todo el tiempo. Estos monitores están preparados para acompañar a niños con distintos niveles de idioma, y para asegurarse de que todos se sientan incluidos, cómodos y respetados. No se trata de traducir todo palabra por palabra. Se trata de generar confianza, mostrar con el ejemplo, y estar atentos a lo que cada niño necesita. Actividades prácticas, no basadas en el idioma La mayoría de las actividades del campamento no dependen del idioma. Caminatas, juegos, cocina, manualidades, exploración — todo se hace en equipo y de manera práctica. Las instrucciones se muestran, no solo se dicen. Los niños pueden participar sin necesidad de entender cada palabra. Basta con observar, seguir el ritmo y atreverse a probar. Muchos niños que comienzan callados o tímidos terminan participando activamente sin haber dicho mucho. El inglés llega solo Aunque no enseñamos inglés de forma formal, muchos niños aprenden mientras están aquí. Están expuestos al idioma en contextos reales, sin presión, y eso les ayuda a familiarizarse con palabras, expresiones y estructuras sin darse cuenta. Y en más de una oportunidad, hemos visto que niños que no hablaban inglés han vuelto a casa motivadísimos por aprender.  Algunos incluso regresan al año siguiente con mejor nivel de inglés, porque quieren comunicarse más y aprovechar aún más su experiencia. No les exigimos que hablen inglés — pero muchos terminan queriendo hacerlo. Si aún tienes dudas Es normal tener dudas antes de mandar a tu hijo o hija a un lugar nuevo, sobre todo si no habla el idioma principal. Pero la verdad es que esto funciona . Lo hemos visto una y otra vez. Niños que llegan sin entender nada de inglés igual logran adaptarse, hacer amigos y tener una experiencia significativa. No porque aprendan inglés en una semana, sino porque los tratamos con respeto, paciencia y cercanía. No necesitas que tu hijo sepa inglés para que encaje Aquí no esperamos que los niños cambien su forma de comunicarse. No tienen que traducirse ni demostrar nada. Los recibimos tal como son y los apoyamos desde ahí. Camp Mákemáke es un lugar donde todos los niños pueden ser ellos mismos, pasarlo bien y sentirse parte de algo, sin importar el idioma que hablen. Si tienes preguntas o quieres conversar con alguien del equipo, no dudes en escribirnos o llamarnos. Estamos felices de ayudarte.

  • Guía definitiva para empacar: Prepárate para la diversión y la aventura en Camp Mákemáke

    Guía definitiva para empacar: Prepárate para la diversión y la aventura en Camp Mákemáke Empacar para el campamento puede parecer una tarea grande, pero es el primer paso para un verano increíble lleno de juegos, naturaleza, amistad y descubrimiento. Para ayudarte a prepararte, aquí tienes una guía sencilla y amigable con todo lo que necesitas para tu estadía en Camp Mákemáke. Ropa: Cómoda y lista para cualquier aventura El campamento es para estar activo, explorar y a veces ensuciarse, así que trae ropa cómoda, fácil de usar en capas y lista para cualquier tipo de diversión. 6 pares de ropa interior y medias:  Frescos y cómodos para todas tus aventuras. 4 poleras y 1 polera de manga larga:  Para los días soleados y las tardes frescas. 1 pijama (de manga larga y pantalón largo):  Cómoda para las noches de descanso. 1 jean y 1 pantalón cómodo (buzo o leggings):  Resistentes y cómodos para caminar, jugar y relajarte. 3 shorts:  Perfectos para paseos por el río, carreras y días calurosos. 1 polerón o suéter y 1 chaqueta ligera:  Para mantenerte abrigado en las mañanas frescas o junto a la fogata. Un sombrero:  Tu mejor protección contra el sol cuando vuelas cometas o juegas afuera. Traje de baño o shorts y camiseta UV para nadar:  Listos para la diversión en el agua. Zapatos: Para cada aventura Tus pies felices y protegidos hacen que cada día en el campamento sea mejor. Sandalias resistentes o zapatos para el agua:  Perfectos para saltar en el río y jugar en el agua. 2 pares de zapatillas para correr:  Siempre es bueno tener un par extra. Chalas:  Fáciles de poner y sacar para la ducha y la piscina. Artículos de aseo: Mantente fresco y listo Protector solar — trae suficiente para reaplicar durante el día Repelente de insectos sin aerosol para evitar los bichos Cepillo y pasta de dientes para sonrisas brillantes Cepillo y ligas para el pelo si los usas Desodorante (si lo usas) Botellas pequeñas de shampoo y jabón para duchas rápidas Otros esenciales: Cómodos, seguros y prácticos Botella de agua:  Mantente hidratado en las caminatas y juegos. Saco de dormir, almohada y manta:  Para noches acogedoras bajo las estrellas. Colchoneta para dormir:  Para más comodidad en la carpa. Chaleco salvavidas: Para la seguridad en el agua durante las actividades en el río y lago , te pedimos que traigas tu propio chaleco salvavidas para que te quede perfecto. Asegúrate de que sea del tamaño correcto para tu altura y peso. Linterna o lámpara frontal con pilas extras:  Para leer, explorar de noche o sentirte seguro en la oscuridad. 2 toallas:  Para secarte después de nadar y ducharte. Bolsa suave para ropa sucia:  Para mantener tu ropa limpia separada. Mochilita pequeña:  Ideal para paseos diarios, viajes en bus y para llevar tus tesoros. Una luz LED pequeña:  Si te da miedo la oscuridad, puedes mantenerla dentro de tu saco de dormir para sentirte acompañado. Opcionales: Detalles personales Un diario para escribir tus aventuras y dibujos Un libro favorito para momentos tranquilos o antes de dormir Lentes de sol para proteger tus ojos Un peluche para la noche Lápices, marcadores o un cuaderno para crear Un juego pequeño o un mazo de cartas para jugar con nuevos amigos Qué dejar en casa Dispositivos electrónicos — ¡estarás muy ocupado divirtiéndote! Snacks — nosotros proveemos todas las comidas y colaciones. Joyería o ropa costosa — mejor cuidarlas en casa. Dinero — no habrá lugares para gastar en el campamento. Consejos para empacar con éxito en Camp Mákemáke Etiqueta todo con tu nombre:  Así no perderás nada. Usa una bolsa blanda o mochila:  Fácil de cargar y perfecta para el campamento. Trae ropa vieja:  Las aventuras a veces ensucian, ¡y eso es parte de la diversión! Empaca con tus papás:  Así aprendes qué necesitas y te haces responsable de tus cosas. Organiza tus pertenencias:  Usa bolsitas dentro de tu mochila para mantener calcetines, artículos de aseo y materiales de arte fáciles de encontrar — esto te ayuda a ser más independiente y preparado. Practica empacar solo:  Cuanto más lo hagas tú mismo, más seguro y listo estarás para cuando comience el campamento. Empacar no tiene que ser complicado. Con esta guía, estarás listo para disfrutar toda la diversión, la amistad y la aventura que Camp Mákemáke tiene para ofrecer. ¿Tienes preguntas? ¡Pregúntanos, estamos aquí para ayudarte!sn’t have to be stressful — with this guide, you’ll be ready to jump into all the fun, friendship, and adventure that Camp Mákemáke has to offer. Have questions? Just ask—we’re here to help!

  • Ecoarte: Crear con la Naturaleza en Camp Mákemáke

    En Camp Mákemáke, el arte no solo se hace—se vive En Camp Mákemáke, el arte no es solo una actividad—es una forma de vivir. Rodeados de bosques, riachuelos y cielos abiertos, los campers usan lo que la naturaleza ofrece para dar vida a su creatividad. Ya sea pintando piedras lisas recogidas en una caminata matutina o creando pasteles de barro decorados con flores silvestres, cada proyecto es una forma de conectarse, con alegría y las manos en la tierra, al mundo natural. El arte acá no se trata solo de expresarse—se trata de conectar. Trabajar con materiales naturales les enseña a los niños a bajar el ritmo, a fijarse en los pequeños detalles y a valorar el equilibrio delicado del entorno que los rodea. Todos nuestros proyectos están basados en la sustentabilidad. Siempre que podemos, usamos solo materiales biodegradables, amigables con la tierra y que no dejan huella. Como decía John Muir: “Cuando intentamos sacar algo de la naturaleza por sí solo, descubrimos que está conectado a todo lo demás en el universo.”  A través del eco-arte, los campers no solo crean: descubren su lugar dentro de esta gran red de vida que los rodea. Nuestro taller de arte al aire libre—sin paredes, con una vista que inspira y el viento como compañero—es uno de los lugares más queridos del campamento. Es donde muchos campers dicen sentirse más creativos… y más libres.

  • Lo que tu hijo no te contó — pero nosotros sí

    Ellos dijeron: “Estuvo bien.”Y quizás eso fue todo lo que te dijeron antes de irse, cansados por el sol y descalzos, con restos de agua del lago todavía en el pelo. Pero en Camp Mákemáke, pasó mucho más—momentos que quizás tu hijo no sabe cómo explicar, pero que marcaron toda su semana. No te contaron que cada mañana empezaba con la búsqueda del tam-tam. Los camperos se dispersaban por todo el campamento, emocionados buscando el tam-tam escondido en algún lugar. Era una forma de ponerse en movimiento, despertar y comenzar el día con un propósito compartido y una pequeña aventura. Probablemente tampoco te dijeron que despertaban con el suave sonido de las vacas cerca—mugiendo suavemente mientras el campamento lentamente cobraba vida. El olor a pasto fresco, el aire fresco de la mañana y la tranquilidad de esas primeras horas quedaron con ellos, aunque no lo mencionen. Dentro de sus carpas, algunos camperos pasaban momentos tranquilos jugando Uno con linterna—riendo bajito para no despertar a los demás, o esperando que el día comenzara realmente. Era un pequeño ritual que unía nuevas amistades en el silencio del amanecer. Quizás tampoco dijeron cómo después del almuerzo, durante nuestro tiempo de Chill-out, pasaban tiempo columpiándose en hamacas, mecidos suavemente por la brisa mientras compartían historias, soñaban despiertos o simplemente descansaban bajo los árboles. Lo que no te contaron fue el caos alegre y desordenado de hacer tarta de arándanos con sus compañeros de carpa. Al aire libre, bajo el cielo abierto, con las manos pegajosas de azúcar y masa, mezclaban, reían y aprendían a crear algo juntos. No se trataba de lograr rebanadas perfectas—sino de trabajar en equipo, tener harina en la nariz y sentir orgullo cuando la tarta caliente salía del horno. No te describieron la emoción de hacer tubing por el río, agarrados de la mano en largas cadenas de risas, dejándose llevar por la corriente a través de curvas bañadas por el sol. Ni cómo encontraron el equilibrio en el paddleboard, al principio tambaleándose, y luego firmes y seguros, aprendiendo que la estabilidad viene con la perseverancia. Quizás no escuchaste sobre el desfile de trashion, pero fue uno de los momentos más destacados en Camp Mákemáke. Solo con periódico y cinta adhesiva, tu hijo y sus amigos transformaron retazos en creaciones dignas de pasarela. Al aire libre, en un claro, desfilaron y giraron en sus trajes crujientes, animándose mutuamente en una celebración de creatividad y valentía. Tal vez se te olvidó que te contaran de la recolección de arándanos al atardecer, cuando la luz se suaviza y el mundo se aquieta. Sus voces bajaban a susurros mientras se movían cuidadosamente entre los campos, con manos lentas y gentiles, saboreando ese momento de calma al final del día. Puede que no mencionen las caminatas que les estiraron las piernas, los juegos en equipo que les pusieron a prueba, o la sensación de lanzarse al lago para nadar—el agua fría envolviéndolos mientras reían con nuevos amigos, sus compañeros de carpa, que hasta hace poco eran desconocidos. Lo que probablemente no te dirán es lo rápido que la carpa se convirtió en un segundo hogar—un lugar donde los chistes susurrados, los snacks compartidos y las conversaciones nocturnas construyeron confianza y sentido de pertenencia. Donde los monitores notaron cuando alguien se sentía extrañar la casa, y ofrecieron apoyo silencioso y cariño. Donde estar afuera, rodeados de naturaleza, cambió algo en ellos—un ritmo más lento, una respiración más profunda. No te dirán cuánto crecieron, pero nosotros sí. Los vimos tomar riesgos que importan—no del tipo peligroso, sino del que estira el corazón. Los vimos encontrar fuerza en su propia voz y alegría en momentos simples. Los vimos convertirse más en sí mismos—más valientes, más conectados, más vivos. Así que si todo lo que te dicen es “Estuvo bien,” sonríe. Porque ahora sabes lo que no te contaron.Pero nosotros sí.

  • Un Toque de Magia: Por Qué el Juego Imaginativo Importa en Camp Mákemáke

    Un Toque de Magia: Por Qué el Juego Imaginativo Importa en Camp Mákemáke En un mundo lleno de horarios, pantallas y rutinas estructuradas, hay algo realmente especial en darle a los niños y niñas el espacio para creer en un poquito de magia. En Camp Mákemáke creemos que la infancia debe estar llena de imaginación, asombro y juegos que vayan más allá de lo cotidiano . Por eso, nos preocupamos de que cada día tenga un toque de fantasía y juego simbólico—momentos donde los campers pueden entrar en un mundo misterioso, creativo y, a veces, incluso un poco mágico. Y no es casualidad. Nuestra directora del campamento es profesora de teatro , y viene de una familia con tradición en el arte de contar historias . Esa esencia está en el corazón de todo lo que hacemos. El teatro, la creatividad y el relato no son solo actividades sueltas: están presentes en el ritmo diario del campamento. Ya sea inventando personajes, resolviendo misterios o simplemente poniéndose un disfraz “porque sí”, el juego imaginativo siempre está vivo en Mákemáke. De hecho, tenemos una sala de disfraces enorme , llena hasta el techo con ropas de fantasía , maquillaje teatral  y accesorios absurdos —desde dedos ensangrentados falsos  hasta pollos inflables gigantes , sombreros de pirata, capas de superhéroe y pelucas con más brillo que lógica. Es un verdadero tesoro que provoca risa, creatividad y transformación. Muchas veces, la vida de los niños y niñas está tan llena de actividades estructuradas y metas académicas que casi no queda espacio para simplemente jugar , imaginar , o buscar hadas en el bosque. En Camp Mákemáke, hacemos espacio para todo eso , porque creemos que no es solo encantador: es fundamental . Aquí, los niños y niñas pueden inventar historias, transformarse en personajes locos, y descubrir quiénes son—sin presión, y sin pantallas. Pueden ser ridículos, serios, mágicos, traviesos o lo que se les ocurra ser. Porque la infancia es corta. La magia no dura para siempre—pero mientras está, creemos que hay que vivirla con intensidad, con libertad y con un poco de brillo en el aire. En Camp Mákemáke, abrimos ese espacio mágico—porque así es como, de verdad, debería sentirse la infancia.

  • Por qué el tiempo lejos de casa es uno de los mejores regalos que puedes darle a tu hijo

    Como padres, estamos profundamente involucrados en la vida de nuestros hijos. Los acompañamos, los guiamos, los cuidamos. Queremos lo mejor para ellos. Pero a veces, uno de los regalos más poderosos que podemos ofrecerles es algo más simple: espacio. Espacio para crecer. Para intentar. Para ser. En Camp Mákemáke, hemos visto una y otra vez cómo unos pocos días lejos de casa—en un entorno seguro, natural y lleno de experiencias reales—pueden transformar la seguridad y la autonomía de un niño. Aquí te contamos por qué ese tiempo “lejos” es tan valioso, y por qué Mákemáke es el mejor lugar para vivirlo. Un entorno natural que despierta la curiosidad Camp Mákemáke está ubicado en una granja orgánica de arándanos, rodeado de naturaleza viva, aire puro y paisajes que invitan a la exploración. Es un lugar sin pantallas, sin ruido, sin apuros. Solo cielo abierto, árboles, caminos de tierra, y la libertad de jugar y descubrir. Los niños se despiertan con el canto de los pájaros, no con alarmas. Vuelven a conectarse con los ritmos de la naturaleza y, al hacerlo, muchas veces también se reconectan consigo mismos. Independencia con contención Para muchos, Mákemáke es su primera experiencia lejos de casa. Y aunque eso puede parecer un gran paso, aquí lo acompañamos con cariño, experiencia y presencia constante. Los niños ganan seguridad al tomar decisiones acordes a su edad:Elegir actividades, hacer nuevos amigos, resolver desafíos cotidianos. Todo esto en manos de un equipo bilingüe de primer nivel, que incluye docentes y educadores con experiencia en algunos de los mejores colegios de Chile. Ellos saben cuándo guiar, cuándo dejar explorar, y cómo cuidar a cada niño con cercanía y respeto. Una experiencia verdaderamente sana y consciente En Mákemáke, cada detalle está pensado. Desde la comida hasta los valores que promovemos, buscamos entregar una experiencia coherente, saludable y significativa. Las comidas son frescas, nutritivas y preparadas con cariño, muchas veces con ingredientes de la misma granja. Las actividades equilibran el movimiento, la creatividad, la colaboración y la calma. Y, sobre todo, se cultiva el respeto: por la naturaleza, por los demás y por uno mismo. En esta simpleza, los niños florecen.Porque lo real tiene un valor que no se olvida. Un crecimiento que perdura En Camp Mákemáke, hemos visto a niños tímidos tomar la palabra, a los más inquietos encontrar calma, y a muchos descubrir capacidades que ni ellos sabían que tenían. El campamento es más que diversión. Es un espacio de desarrollo, donde los aprendizajes emocionales y sociales surgen de manera natural. Y lo que los niños se llevan de aquí—confianza, empatía, autonomía—se queda con ellos mucho después del último día. Pero por sobre todo… lo que más los hace volver son las amistades Pregúntale a cualquier campista por qué quiere volver, y la respuesta es siempre la misma:“Porque mis amigos están allá.” Las amistades que se forman en el campamento son diferentes. En solo una semana, los niños crean lazos profundos, auténticos, duraderos. Ríen juntos, se apoyan, comparten aventuras, y se despiden con abrazos que prometen reencuentros. Esas amistades son verdaderas.Y muchas veces, para toda la vida. Un mensaje final para los padres Enviar a tu hijo al campamento—aunque sea por unos días—puede ser un paso importante. Pero también es un acto de confianza, y un regalo. El regalo de la independencia, de la conexión con la naturaleza, de conocerse a sí mismo en un entorno distinto. En Camp Mákemáke, no solo cuidamos a tu hijo. Le damos un espacio para crecer, jugar, explorar, y construir recuerdos que llevarán siempre en el corazón. Conoce nuestras próximas sesiones  y sé parte de esta comunidad que crece con cada verano.Te esperamos con los brazos abiertos.

  • Por qué nuestros campistas vuelven año tras año

    En un mundo lleno de opciones para niños y adolescentes, es un verdadero orgullo que muchos de nuestros campistas elijan regresar a nuestros campamentos de verano una y otra vez. ¿Cuál es el secreto? ¿Qué hace que esta experiencia sea tan especial que los chicos y chicas no quieran perdérsela? Aquí te contamos algunas razones clave. Un “hogar lejos de casa” seguro, acogedor y familiar Desde el momento en que llegan, los campistas encuentran más que un lugar para pasar el verano: encuentran un segundo hogar. Nuestro campamento ofrece un ambiente seguro, cálido y acogedor donde los niños se sienten cómodos siendo ellos mismos. Esta sensación de “hogar lejos de casa” crea un fuerte sentido de pertenencia que hace que quieran volver cada año. Un ambiente donde los niños florecen Hemos visto a muchos niños realmente florecer en el campamento, en un entorno muy diferente al de su colegio habitual. Lejos de las presiones y distracciones cotidianas, los campistas descubren nuevas fortalezas, exploran sus intereses y desarrollan una confianza en sí mismos que llevan consigo a su vida diaria. Este crecimiento personal es uno de los resultados más valiosos de la experiencia en el campamento. Actividades variadas y motivadoras Nuestros campamentos ofrecen un programa equilibrado que combina diversión, aprendizaje y desafío. Desde deportes y juegos al aire libre hasta talleres creativos y actividades de trabajo en equipo, cada día está diseñado para mantener a los campistas motivados e interesados. La variedad y calidad de las actividades hacen que cada experiencia sea única y emocionante. Crecimiento personal y nuevas habilidades Más allá de la diversión, nuestros campamentos son espacios donde los jóvenes desarrollan habilidades sociales, liderazgo y autonomía. Programas como nuestro nuevo CIT (Counselor-in-Training)  para adolescentes ofrecen oportunidades especiales para quienes desean asumir más responsabilidades y crecer como personas, incentivándolos a volver para seguir aprendiendo y desafiándose. Un equipo comprometido y apasionado — La primera generación de campistas que se convierte en monitores Aunque nuestro campamento aún está creciendo, estamos muy contentos de ver que la primera generación de campistas ya está comenzando a regresar como monitores. Estos momentos “de círculo completo” son un testimonio poderoso del impacto significativo que el campamento ha tenido en sus vidas. Al asumir roles de liderazgo, traen una comprensión y pasión únicas que enriquecen la experiencia para todos. Pero por sobre todo, la principal razón por la que nuestros campistas vuelven año tras año son las amistades que hacen. El campamento es mucho más que actividades o aprendizaje: se trata de los lazos increíbles que se forman entre niños y adolescentes que comparten experiencias inolvidables juntos. Estas amistades son poderosas, transformadoras y verdaderamente para toda la vida. Para muchos, el campamento se convierte en su hogar lejos de casa porque es donde encuentran una comunidad de amigos que quieren volver a ver una y otra vez. Las amistades que se crean aquí son el corazón de nuestro campamento. Son el motor que impulsa a los campistas a regresar verano tras verano, con ganas de reencontrarse, vivir nuevas aventuras y seguir creciendo juntos. Si aún no has inscrito a tu hijo o hija, te invitamos a conocer nuestras sesiones y formar parte de esta comunidad tan especial. ¡Esperamos darles la bienvenida pronto!

  • Amistades Reales, Conexiones Globales: La Experiencia de Camp Mákemáke

    Cada verano en Camp Mákemáke ocurre algo verdaderamente especial—algo que es muy difícil encontrar en otro lugar de Chile. En un entorno natural y seguro, niños y niñas de todas partes del mundo se reúnen para vivir un verano inolvidable, totalmente en inglés . Recibimos campers de Japón, Brasil, Australia, Nueva Zelanda, Turquía, Uruguay, Argentina, México, India, Estados Unidos, Europa y, por supuesto, de distintas regiones de Chile. Llegan con diferentes idiomas, costumbres y formas de ver el mundo, pero en pocos días están riéndose juntos, jugando en equipo y formando amistades reales que muchas veces duran años. Esta comunidad internacional es parte de lo que hace que Camp Mákemáke sea una experiencia única. Ofrecemos a niños, niñas y jóvenes en Chile una oportunidad muy poco común: sumergirse en un ambiente 100% en inglés , mientras se conectan con personas de distintos países y culturas— sin tener que salir del país . Nuestro equipo de staff, completamente angloparlante, crea un ambiente acogedor, estructurado y seguro donde cada camper se siente acompañado desde el primer día. Ya sea practicando stand-up paddle, bajando el río en tubing, jugando Capture the Flag o participando en nuestro ya famoso Trashion Show , los niños y niñas aprenden, colaboran y se divierten en un entorno lleno de respeto, alegría y conexión. Lo más valioso, sin embargo, ocurre en los pequeños momentos: una conversación entre compañeros de cabaña, una carcajada compartida en la mesa, o el trabajo en equipo durante un juego. Las diferencias culturales pasan a segundo plano, y lo que queda es la conexión genuina entre personas. En Camp Mákemáke, los campers no solo se divierten—también crecen: Ganan confianza en el uso del inglés , al usarlo naturalmente en la vida diaria Forman amistades internacionales , que a menudo continúan después del verano Desarrollan respeto y curiosidad  por otras culturas, costumbres e ideas Refuerzan su carácter , aprendiendo a trabajar en equipo y convivir con otros Para muchas familias en Chile, Camp Mákemáke representa algo verdaderamente especial: una experiencia internacional de alta calidad , en inglés, con valores sólidos, en un entorno seguro, natural y muy bien acompañado. Aquí, el mundo entero llega al campamento—y tu hijo o hija se convierte en parte de algo más grande, más profundo y más significativo.

  • Descubre el Santuario Escondido de Camp Mákemáke: La Reserva Centenario

    Una Reserva Natural Privada en Nuestro Campo Escondido tranquilamente entre los suaves cerros  del campo de Camp Mákemáke  se encuentra un verdadero tesoro que muchos aún no conocen: La Reserva Centenario . Esta reserva natural privada no es solo un rincón con árboles; es un santuario vivo que protege uno de los ecosistemas más únicos y amenazados de Chile. Para quienes la visitan, es una oportunidad de entrar en una sala de clases natural, un lugar donde el delicado equilibrio de la naturaleza se puede ver y sentir en cada hoja, canto de ave y susurro del viento. ¿Qué Hace Tan Especial al Bosque Esclerófilo? La Reserva Centenario alberga al Bosque Esclerófilo , un tipo de bosque que solo existe en muy pocos lugares del mundo: el centro de Chile, Sudáfrica, California, el sur de Australia y la región mediterránea de Europa. Todos estos lugares comparten algo en común: un clima mediterráneo, con veranos calurosos y secos, e inviernos frescos y lluviosos. Sin embargo, cada Bosque Esclerófilo es único y se adapta especialmente a su territorio. El bosque esclerófilo chileno es particularmente raro y amenazado . Está compuesto por especies nativas con hojas gruesas y coriáceas, como el Peumo , Quillay , Boldo , Maitén , Espino  y Litre . Estas adaptaciones les permiten sobrevivir las largas temporadas de sequía, conservando agua y resistiendo condiciones extremas. Un Ecosistema Vibrante Lleno de Vida Lejos de ser solo un bosque silencioso, el Bosque Esclerófilo está lleno de actividad. Los cerros cubiertos de vegetación albergan miles de especies, desde pequeños insectos polinizadores hasta aves y mamíferos que dependen del bosque para alimentarse y refugiarse. Para quienes disfrutan de la observación de aves, este lugar es un verdadero paraíso: el rítmico tamborileo del Carpintero Chileno , los destellos verdes del Picaflor de Espalda Verde , los cantos alegres del Chingolo , las ingeniosas llamadas del Tordo Chileno  y la tímida presencia del Chucao , que se esconde entre la vegetación densa, cerca de cursos de agua. Un Equilibrio Frágil Bajo Amenaza A pesar de su resistencia, el Bosque Esclerófilo enfrenta graves amenazas . El aumento de las sequías y los veranos cada vez más calurosos, impulsados por el cambio climático, crean condiciones peligrosas para los incendios forestales, que pueden arrasar con rapidez devastadora. A esto se suman especies invasoras, tanto de flora como de fauna, que alteran el equilibrio natural y ponen en riesgo a las especies nativas. Proteger estos bosques no se trata solo de conservar árboles: se trata de cuidar las fuentes de agua  que estos cerros almacenan y filtran para las comunidades locales, de mantener la biodiversidad y de resguardar el patrimonio cultural y natural  de la región. Inspirados por los Guardianes Locales del Terruño La inspiración detrás de La Reserva Centenario nace de un profundo vínculo con el campo. Josefina Correa Echinique , quien ha vivido aquí toda su vida, junto a su hijo, Alberto García-Huidobro , han dedicado su esfuerzo a la protección de este bosque. Su trabajo incansable ha dado origen a un proyecto que está devolviendo la vida a estos cerros. Mientras lees esto, un equipo está plantando miles de árboles nativos , cada uno una promesa hacia el futuro, expandiendo el bosque y sanando la tierra. Su labor trae esperanza a este ecosistema amenazado, asegurando que siga existiendo por generaciones. Un Legado de Esperanza para las Futuras Generaciones La Reserva Centenario es más que una reserva forestal. Es un símbolo de lo que se puede lograr  cuando la comunidad, la pasión y el respeto por la naturaleza se unen. Es un legado vivo, que nos invita a aprender, proteger y valorar  la extraordinaria belleza natural de Chile. Para quienes la visitan, ofrece una experiencia única: caminar entre árboles centenarios, escuchar los cantos de aves nativas y presenciar la magia silenciosa de un bosque que ha resistido por siglos. Esta es la naturaleza en su forma más pura y real, y en Camp Mákemáke , la tenemos justo aquí, en nuestro campo.

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